Listo! llame a todos mis amigos de la cuadra y les invite a participar. Cada intento de disparo les costaba 5 centavos y si le pegaban a un soldado, entonces el premio era que se quedaban con el mismo. Vaya negocio! 30 minutos después tenia por lo menos a cuatro vecinos pagando sus 5 centavos para intentar un tiro.
Al terminar el día, unas 2 horas después se habían terminado los soldados y yo tenía 95 centavos en mi bolsillo. Me sentía millonario. Había experimentado por primera vez la recompensa de crear, planear y montar un negocio. Y lo mejor es que en mi bolsa había dinero ! Algo había despertado en mi ese sabor agradable del espíritu emprendedor y este sería el principio tan solo de muchas historias agradables de emprendimientos que con gusto les compartire.
¿Y tu que historia tienes para contar?
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